Pánico en Medellín por la aparición de una droga fabricada con sales de baño que está causando la muerte

La comercialización de esta droga se produce en fiestas electrónicas o espacios exclusivos en sectores como El Poblado y Provenza, a donde acuden, además, un gran número de turistas extranjeros. – Foto: getty images / guillermo torres-semana

 

 

 

En Medellín está circulando una droga sintética que no se ha identificado en otra región del país y es consumida en pocos lugares del continente americano, escenario que inunda de preocupación a los científicos por los efectos letales que deja en los consumidores.

Por Semana

La sustancia no tiene nombre propio en las calles. Los traficantes la comercializan como si se tratara de unos gramos de tusi o una porción de éxtasis. Lo que desconocen los compradores es que tragarla o inhalarla los puede llevar hasta la muerte.

Se trata de una droga creada en un laboratorio con base en catinonas: sales de baño que ofrecen un efecto estimulante. Su estructura química es similar a la de un arbusto que crece en África, allá funciona como un material medicinal, pero es igual de peligroso.

En algunos países de Europa está completamente prohibida su circulación por los estragos que deja en el organismo. Sin embargo, en Colombia no aparece regulada, dado que ni siquiera figura en el radar de las autoridades judiciales como un elemento para restringir.

Este hallazgo fue revelado en la investigación Riesgo químico de sustancias psicoactivas circulantes en Medellín, a cargo de la Universidad Nacional de Colombia y la Secretaría de Juventud de la ciudad. Las conclusiones del estudio son escandalosas y preocupantes.

Se planteó recoger muestras de drogas en los sectores donde la oferta y la demanda son amplias. Por ejemplo, el barrio El Poblado, Laureles y La Candelaria. Ellos recopilaron marihuana, cocaína y LSD, entre otros. El 98 por ciento, excepto el cannabis, estaban adulteradas.

La ventaja de esta tesis es que se estudiaron materiales que no fueron incautados por las autoridades, como normalmente lo plantea el Ministerio de Justicia. Fueron los propios consumidores quienes cedieron las sustancias para que pasaran al análisis profundo.

Los hallazgos son incontables, pero la circulación de las catinonas los sorprendió. De inmediato emitieron una alerta al Gobierno nacional para que trabajara en la fiscalización de la sustancia, como recomendación, porque la evidencia confirma alta peligrosidad.

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